Una caja registradora hace una cosa: suma importes y abre el cajón. Eso alcanzaba hace veinte años. Hoy, un almacén o una ferretería maneja cosas que una caja registradora ni siquiera entiende que existen.
Miles de productos, sin código de fábrica
En una ferretería, buena parte del catálogo no trae código de barras: tornillos sueltos, caños cortados a medida, productos a granel. Necesitás un sistema que te deje armar tu propio catálogo con tus propios códigos, no uno que dependa de escanear un código impreso que no existe.
Venta por unidad, no solo por bulto
Vender "una bolsa de cemento" es fácil. Vender "3 tornillos sueltos de una caja de 100" es lo que una caja registradora no sabe hacer, y es el pan de cada día en una ferretería.
Cuenta corriente con clientes de obra
Los maestros y contratistas que compran a cuenta corriente, pagan a fin de mes o por certificado de obra, son clientes habituales en este rubro. Una caja registradora no lleva cuentas corrientes; en la práctica, eso termina en un cuaderno aparte que nunca cierra con la caja.
Seguir vendiendo aunque se corte la luz o internet
En una ferretería no podés frenar la venta porque se cortó internet diez minutos. Esto es, quizás, lo que más diferencia a un POS moderno de una caja registradora: tiene que seguir funcionando offline y sincronizar después.
Armamos FacturasWeb pensando en esto
Catálogo propio sin depender de códigos de fábrica, venta por unidad suelta, cuenta corriente con clientes de obra, y un POS que sigue vendiendo aunque se corte la luz o el servicio de ARCA. Si tenés un almacén o una ferretería, te contamos todo en detalle en esta página pensada específicamente para tu rubro.
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