Si tenés cientos de productos, controlar todos con el mismo nivel de detalle es imposible y, peor, ineficiente. El método ABC resuelve esto clasificando tu catálogo según cuánto aportan a tu facturación, para que sepas dónde poner la atención.
Cómo se divide
- Categoría A: un grupo chico de productos (típicamente el 20%) que explica la mayor parte de tu facturación (alrededor del 80%). Son tus productos estrella: un quiebre de stock en esta categoría es el que más te duele.
- Categoría B: productos de rotación intermedia. Importan, pero no son el foco principal.
- Categoría C: el grueso de tu catálogo en cantidad de productos, pero con bajo impacto individual en la facturación total. Acá entra todo lo que vendés poco o esporádicamente.
Es básicamente el principio de Pareto aplicado al stock: una minoría de productos concentra la mayoría del resultado.
Cómo lo usás en la práctica
- En los productos A: control estricto, stock mínimo bien calculado, reposición rápida. Acá no te podés dar el lujo de un quiebre.
- En los productos B: control intermedio, revisión periódica.
- En los productos C: menos control individual. Tiene más sentido revisarlos cada tanto en bloque que uno por uno, porque el esfuerzo de controlarlos al detalle no se justifica con lo que aportan.
Cómo armar tu propia clasificación
- Sacá el total facturado por cada producto en los últimos meses (no la cantidad vendida: el importe).
- Ordená los productos de mayor a menor facturación.
- Sumá acumulando desde el más alto: los productos que juntos explican el primer 80% de tu facturación total son tu categoría A. Los que siguen hasta el 95% son B. El resto, C.
Cómo te ayuda FacturasWeb
Tus reportes de ventas ya tienen el dato que necesitás para esta clasificación: cuánto facturó cada producto en el período que elijas. No hace falta armar la cuenta en una planilla aparte.
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